La respiración en Pilates

Por Francisco Gallardo Rueda

¿Por qué es tan importante la respiración?

Si pensamos que hay músculos en nuestro cuerpo que están las 24 horas en funcionamiento nos será más fácil entender la importancia que tiene este acto. La respiración está sujeta durante todo el tiempo a acciones diarias y repetitivas que nos llevan a un patrón respiratorio muchas veces equivocado.

¿Se trata simplemente de inspirar y espirar?

No se trata de coger aire y soltarlo de cualquier manera, sino de cambiar esos vicios respiratorios para que nuestra capacidad y movilidad torácica sea la adecuada.
Normalmente estos vicios nos llevan a respirar, en muchos casos, en una sola dirección proyectando la caja torácica en un solo sentido, perdiendo elasticidad en otras partes y repercutiendo directamente a nivel postural y pulmonar.

¿Qué respiración utiliza el Método Pilates?

Es una respiración diafragmática torácico-costal. Hay que inspirar con la nariz llevando el aire hacia la espalda y laterales de las costillas, dejando el pecho y el tronco lo más relajados posible. La espiración se hace por la boca, soltando todo el aire progresivamente y llegando a expulsar la máxima cantidad.

¿Qué conseguimos respirando de esta forma?

Llevar el aire hacia zonas que no están habituada hace que cojan elasticidad y que nuestro diafragma gane verticalidad. En consecuencia, ganamos movilidad en varias direcciones consiguiendo mayor capacidad pulmonar y, por tanto, una mejor oxigenación.
Esto nos permite, al mismo tiempo, que no se pierda el control de la cintura abdominal puesto que al inspirar llevamos el aire en todas direcciones y no se proyecta a ninguna parte en concreto.
Que la musculatura accesoria no participe más de lo necesario. Hay que pensar que el músculo principal de la respiración es el diafragma y no hay que dar más trabajo de lo imprescindible a los músculos que están para ayudar.

¿Qué es la centralización?

Es activar la musculatura pélvica y abdominal. Esto es la musculatura profunda del tronco y pelvis: suelo pélvico; transverso; oblicuos; cuadrado lumbar; oblicuo mayor y recto abdominal.
Es desde esta zona de donde parte la energía que vamos a utilizar para movernos.
Estamos acostumbrados a trabajar los abdominales de una manera más superficial olvidando la musculatura interna y lo que pretende la centralización es que el movimiento parta de dentro hacia fuera. Se trabaja la parte más profunda de nuestro cuerpo, los músculos encargados de matenernos en equilibrio, sin dejar de lado al resto. Debe ser un «trabajo en equipo».

¿Qué conseguimos con la centralización?

Hablar de centralización es hablar de respiración y control del movimiento. Nos ayuda a equilibrar y a ajustar, en todo momento, las distintas presiones internas y externas que sufre el cuerpo. No se trata de tener un bloque de hormigón en el centro sino aprender a que este centro trabaje de una manera precisa y rápida para contrarrestar las fuerzas da las que es sometido. Esto significa que debe ser móvil y fuerte a la vez.

¿Cuándo hay que inspirar y cuándo hay que respirar?

Como en todo, y más en Pilates, es muy importante la progresión. Cuando nos iniciamos a este método utilizaremos la respiración de manera que nos ayude y facilite la realización del ejercicio.
En principio la espiración nos ayuda a controlar y activar la zona abdominal y perineal porque utilizamos los músculos abdominales espiradores para fijar la cintura.
Asimismo, a la hora de articular, la espiración nos facilita la flexión del tronco mientras que la  inspiración nos facilita la extensión.
Tenemos que estudiar la manera de respirar en cada ejercicio para que nos facilite la ejecución del mismo.
Esto no quita que a medida que controlamos todos los conceptos del Método Pilates cambiemos los patrones de respiración para dar más estímulos al control del cuerpo.